“Ahora voy a contar la historia del Zaratustra. La concepción fundamental de la obra, el
pensamiento-del-eterno-retorno, esa suprema fórmula de afirmación que en
absoluto pueda ser alcanzada-, pertenece a Agosto de 1881: está esbozada en una
hoja con la anotación final: «A 6000 pies más allá del hombre y del tiempo».
Caminaba yo aquel día por el bosque a orillas del lago de Silvaplana; junto a
una enorme roca que se eleva en forma de pirámide, no lejos de Surlei, hice
alto. Entonces vino a mí este pensamiento.” (“Ecce
homo”)