Allí
estaba yo sentado, esperando, a la espera, - mas de nada,
Más
allá del bien y del mal, tan pronto de la luz
Disfrutando,
tan pronto de la sombra, todo juego solamente,
Todo
mar, todo mediodía, todo tiempo sin término.
Entonces,
de pronto, ¡amiga! uno se hizo dos -
-
Y Zaratustra pasó junto a mí...”
(“Die
fröhliche Wissenschaft”, ‘Lieder des Prinzen Vogelfrei’; KGW,
V, 333).