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de enero de 1899 a Jacob Burckhardt:
Querido señor catedrático. Al fin y al cabo preferiría ser catedrático
en Basilea que Dios, pero no me he atrevido a llevar tan lejos mi egoísmo
privado para desatender por su causa la creación del mundo. Como usted
sabe, de alguna manera hay que saber hacer sacrificios, en cualquier lugar
donde uno viva. Sin embargo reservé un pequeña habitación de
estudiante, situada frente al Pallazo Carignano (en el que
nací como Vittorio Emanuel), que además me permite oír
sentado a la mesa la soberbia música ejecutada debajo, en la Gallería
Subalpina. Pago 25 francos con el servicio incluido, me hago yo
mismo el té y las compras, sufro por los zapatos agujereados, y a cada
momento doy gracias al Cielo por el mundo antiguo, con el
que los hombres no han sido lo bastante simples, ni lo bastante
silenciosos....
Nietzsche