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Excurso III
El eterno retorno de lo igual tiene su sentido como una doctrina para el hombre, esto es, como un terrible tope para la voluntad humana, que destroza todas sus ilusiones de futuro y progreso. Nietzsche piensa la doctrina del eterno retorno con el fin de tocar al hombre en la tensión misma de su voluntad. La naturaleza está pensada desde el hombre, como algo que no sabe nada de él. Y no tiene objeto pretender ahora, dándole otra vez la vuelta, confrontar a la naturaleza con la historia, si es que se quiere entender la unidad del pensamiento de Nietzsche El propio Löwith no logra salir de la constatación de la no resuelta escisión de Nietzsche. Cara a esta constatación habría que seguir preguntando cómo pudo llegarse a este callejón sin salida, esto es, por qué para Nietzsche esto no fue ni un quedar atado ni un fracaso, sino su gran descubrimiento y liberación. El lector no encontrará en Löwith ninguna respuesta a esta nueva pregunta. Y sin embargo, es esto lo que habría que comprender, lo que el propio pensamiento tendría que ser capaz de rehacer. Heidegger lo intenta, esto es, construye el sistema de referencias desde el cual las diversas proposiciones de Nietzsche se hacen compatibles entre sí. Pero el que este sistema de referencias no se exprese inmediatamente en el propio Nietzsche se debe al sentido metodológico de esta misma reconstrucción. A la inversa, y paradójicamente, vemos a Löwith reproducir a su vez lo mismo que en Nietzsche le parecía una falla: reflexiona sobre la irreflexión; filosofa contra la filosofía en nombre de la naturalidad, y apela al sano entendimiento humano. Pero si éste fuese un argumento filosófico, hace tiempo que habría acabado toda filosofía y en consecuencia también la apelación a él. No hay nada que hacer: Löwith sólo saldrá de esta aporía si reconoce que la apelación a la naturaleza y a la naturalidad no es ni naturaleza ni natural. [i] En el tercer capítulo de Heidegger, Denker in dürftiger Zeit, Frankfurt 1953. Cf. también la reciente nueva edición de K. Löwith, Nietzsches Lehre von der ewigen Wiederkehr. |
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